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Tiempo atrás, publicamos el artículo ‘Comprendiendo la Pura Vida,’ que cautivó a muchos lectores extranjeros que nos escribieron agradecidos por “ayudarles a entender la filosofía” detrás de estas palabras, mientras que una lectora costarricense apreció el “esfuerzo para rescatar los buenos valores de la idiosincrasia nacional”. Sin embargo, no todo fue elogios y también hubo aquellos a quienes el artículo les pareció “demasiado optimista”, “con un análisis parcializado” o que incluso “intentaba justificar actitudes perjudiciales para esta sociedad”.
En honor a la verdad, hay que reconocer que las críticas tienen validez. Para saldar la deuda, este es el polémico tema que abordaremos en este nuevo análisis.*
*Si usted no está asociado con que
es esta filosofía le recomendamos
leer primero este articulo.

Un lector canadiense nos lo dijo claramente: “La mentira, la corrupción, la mediocridad y la irresponsabilidad, no tienen nada de puravida, pues perjudican a otros y en su conjunto, afectan el desarrollo económico de la nación”.
Totalmente cierto, pero aquí hay que preguntarnos… ¿Son estos vicios algo generalizado en Costa Rica? ¿Están originados realmente en la filosofía de la Pura Vida?
Veamos…
¿Vicios Pura Vida?
Aunque muchos suelen meter todo en el mismo saco, la corrupción y el engaño, no son para nada vicios exclusivos de la sociedad costarricense y en mayor o menor medida, están presentes en todos los países y en todas las épocas. Podríamos decir que son parte de la naturaleza humana y cada sociedad libra una batalla constante contra ellos. En Costa Rica existe corrupción, pero francamente en una escala muy inferior que la registrada en casi todo el continente.
Analizamos en detalle las particularidades de la corrupción local buscando nexos, pero no encontramos fundamentos para culpar de ellos a la moral de la puravida. En realidad, cualquier costarricense calificará la corrupción como un hábito ‘mala nota’, es decir, algo ‘antipuravida’.

Muy por el contrario, la puravida pretende ser un conjunto de valores y reglas sencillas para guiar a las personas hacia vidas felices, nobles y armónicas y por esto mismo, no puede ser nunca usada como escudo para justificar ni promover las actitudes negativas antes mencionadas.
Aunque claro está, tanto ticos como extranjeros, flaquean cuando una mordida de ¢2 mil le puede ahorrar una multa de ¢50 mil. El origen radica en una debilidad moral global y es la primera cosa que debe superar una sociedad en su lucha contra los corruptos. El negocio del corrupto solo funciona cuando logra que otros le paguen. Es responsabilidad de todos, nacionales y extranjeros, romper este círculo.
Ok, la corrupción no tiene relación con la pura vida, pero… ¿Que hay de la mediocridad y la irresponsabilidad?
Bueno, esa es una historia muy diferente, una que tiene mucho más saborcito local. La verdad, no es nada complicado develar el origen de los indeseados nexos de la pereza con la puravida. Varios sociólogos costarricenses ya han estudiado el tema y generado sus conclusiones, que fueron nuestras guías en este análisis.
La raíz de todo estaría en la muy arraigada concepción nacional sobre la felicidad:
Al tico le gusta vivir en paz, tomarse la vida con calma, tener mucho tiempo para disfrutar la vida y ojalá muy pocas cosas que lo puedan estresar.
El tico promedio tiene grabado en su genética cultural que el secreto de la felicidad consiste en una buena medida en evitar los conflictos, trabajar solo lo necesario, evitar tener muchas responsabilidades sobre los hombros y no hacerse problema por cosas que no valen la pena.
Esa es para muchos Ticos la receta de la felicidad.
El que Costa Rica sea el país más feliz del mundo, radica en cierta medida en que los ticos no exigen demasiado para sentirse feliz y aunque no disponga de todo lo que quisiera, no sufrirá por ello y preferirá centrarse en apreciar y agradecer lo que si tiene a su favor.
Por el contrario, las personas de metas ambiciosas obtienen grandes momentos de felicidad a través de sus logros, pero tienen mayores dificultades para sentirse plenos al ser distraídos por otras metas aún insatisfechas. Es decir, pronto sienten que les falta algo.
Además, los ambiciosos comparan su vida con gente más exitosa que ellos y se automotivan a superarse basado en objetivos de largo plazo, lo que de alguna manera interviene con su autoestima.
Esta es la gran diferencia. Una buena parte de los ticos, en vez de focalizarse en la felicidad futura, centrará sus esfuerzos en tener una buena mañana o una linda semana y en vez de compararse con otros más exitosos, mirará a los que no están tan bien y se sentirá afortunado de estar mejor que ellos.

Es este espíritu de apreciación y seudo-conformismo el que se transforma en un arma de doble filo, pues es en este aspecto que la puravida puede derivar en mediocridad, irresponsabilidad, falta de metas a futuro o en ausencia de compromiso y motivación.
Nuevamente es necesario aclarar que no se debe generalizar y que en los casos donde esto ocurra, no es que se trate de falta total de objetivos, sino que las metas de esos ticos estarán más relacionadas con la familia y con su salud mental y social.
Aquí, lo que manda no es el dinero… Y es justo en este factor donde se produce el mayor choque cultural en aquellos que provienen de sociedades más trabajólicas.
En este punto del artículo nuestra segunda conclusión es fácil:
Los ticos simplemente son gente más relajada y están en todo su derecho de serlo.
¿Pero significa esto que son todos mediocres?
¿Todos conformistas o irresponsables?
Hay muchos que suelen generalizar, pero está visión es en realidad, bien simplona e injusta. A fin de cuentas, este es un país pujante, líder en la región, un país estable y equilibrado. Un país que funciona y que crece con la meta de construir un país moderno pero capaz de seguir siendo el hogar de ciudadanos felices. Entre estos ciudadanos hay una gran mayoría de gente trabajadora, responsable y comprometida con su entorno, ciudadanos que mueven al país en una buena dirección.
Pero por otro lado también existen otros a los que aportar algo no les perece tan relevante y otros francamente flojos, flojos iguales a los que existen en todas las sociedades.

En algunos casos, estos pueden querer justificar su falta de pasión por la vida y el irrespeto por los demás como un subproducto derivado de la puravida. Sin embargo, cualquiera que busque en esta filosofía la justificación para ser irresponsable o para hacer las cosas mediocremente, está lejos de comprender el asunto. Y en esto es bueno ser claro de una vez:
La gente irresponsable, la gente deshonesta y la gente egoísta, es en realidad gente totalmente anti-puravida.
¿Por qué?
Básicamente, hay un limite simple. Uno puede buscar paz y felicidad de la forma en que desee, siempre y cuando esto no afecte la paz y la felicidad de los demás. Y aquí viene perfecto esa vieja frase que dice que ‘nuestra libertad termina donde empieza la del otro’.
Es decir, si alguien vive solo, no trabaja, no tiene hijos ni esposa, ni ningún tipo de responsabilidades que cumplir, talvez esté en su derecho de hacer solo lo que se le plazca, pero en el momento en que uno vive en sociedad e interactúa con otros, se vuelve un eslabón de una cadena o de muchas a la vez y cuando hay otros que dependen de lo que uno haga (o deje de hacer), entonces lo puravida es cumplir ese rol y cumplirlo bien.
No hacerlo es ser egoísta e irresponsable y eso, claro está, no tiene nada de puravida.
El tema da para todo un libro, pero en una revista bilingüe se requiere de mucha síntesis y no es posible extenderse punto por punto.
Repasemos entonces los buenos valores de la puravida y los vicios negativos que pueden surgir de su mala interpretación, para que todos podamos luchar para acentuar lo bueno y evitar el lado malo.
En otras palabras veamos un listado de...
¿Que cosas son puravida? y ¿Cuáles no lo son?

Hoy, las acciones de unos cuantos, enlodan el nombre de una sociedad.
Ahora…manos a la obra para construir una Costa Rica aún más puravida…
A erradicar la columna de la derecha y demostrar que la puravida es ...“solo bueno.”
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