Hoy me levante viendo noticias y la lista diaria de calamidades
alrededor del mundo: Guerras, heladas, avalanchas, Chávez, Japón, Libia,
refugiados, dictadores y fugas en reactores.
¡Este
mundo es cosa peligrosa!
Entre medio, la nota light con las vísperas del matrimonio de un
muchacho sin mayor merito que ser hijo de alguien cuyo único merito fue ser
hijo de alguien…
Cortina musical. Comerciales. Cortina y de vuelta a la realidad: Tormentas, revueltas, encuestas y muchas
protestas.
¡Que
mundo este!
Yo sé que a los noticieros les gusta lo malo y que el miedo vende, pero
me enseñaron a vivir sin miedos y no pretendo comprarlos ya de viejo.
Apago la tele.
Me pongo a pensar en cambio que iniciaré el día sin ningún tipo de
temor en la espalda y que mis hijos seguirán creciendo como hasta ahora, sin
grandes riesgos ni desvelos, en un país hecho para las personas y basado en 2
grandes valores claves: Paz y Respeto.
Un país donde todos son únicos y nadie vale menos.
Un país sin tanques ni enemigos. Sin envidias ni complejos.
Sin ansiedad por un desarrollo acelerado, ni deshumanizado por el
dinero.
Donde se puede pensar y hablar en libertad, sin temor a que la
violencia grite ¡Silencio!
Un país nutritivo para el alma de su gente y confortable para sus cuerpos.
