El pintor Carlos Hiller anduvo nuevamente haciendo
buenas locuras y regalando una vez más su amor por la vida!
Esta
vez se fue bien lejos, pero nos envío esta bitácora detallada sobre...…
Creo una pintura en mi mente y me
dejo llevar por la imaginación: la imagen resultante hace que parezca imposible que un lugar así exista. Demasiado febril,
la fantasía se desborda.
Pero existe! La Isla del Coco existe...

Como artista, un sitio así me
presenta la máxima expresión de posibilidades. Quiero retratar la Isla del
Coco, pero… ¿La conozco lo suficiente? ¿Entiendo a fondo lo que representa?
Mi misión en el parque: Crear
murales donando mi trabajo para embellecer las escasas edificaciones, un poco
viejas y cubiertas alguna vez de blanco, hoy con varias tonalidades de grises y
cafés.
¡Nada que una buena capa de colores
no pueda solucionar!
Día 1: Nos embarcamos desde Puntarenas a
bordo del famoso Undersea Hunter. Me acompaña Geiner Golfín, administrador del
Parque Nacional Isla del Coco.
Mientras nos alejamos de tierra
firme, inmersos en una amena conversación, Geiner me revela lo siguiente: ‘La Isla es un ser vivo, siente. La Isla te cambia’.
Lo dice con naturalidad, con la
certeza de lo inevitable y de lo vivido en carne propia.
Día 3: Luego de 36 horas y 340 millas
recorridas, desembarcamos temprano el 12 de Marzo en la base Wafer, con el mar
y el personal del parque todavía agitados por el tsunami enviado por el
terremoto de Japón unas horas antes. Los daños fueron menores pero a la vez una
advertencia seria sobre la vulnerabilidad de la isla.

Tuve un cálido recibimiento. Siento
que hay expectación por el trabajo que voy a realizar.
Estoy ansioso por conocer los
lienzos disponibles…
Día 6: El primer mural ya está casi listo.
Entre brochazos y mezclas de colores, he podido visitar las cuevas que
excavaron los buscadores de tesoros desde principios de 1900; largos túneles
que se adentran hiriendo la montaña. Obsesionados, trabajaron por años sin
encontrar nada. Pobres. No entendieron que el verdadero tesoro de la isla,
nunca ha estado oculto…

Hoy también pudimos realizar el
primer buceo. La vida marina es sencillamente exuberante y es imposible no ver
tiburones, rayas, gigantescas langostas
y mil seres más. La sorpresa está detrás de cualquier roca, coral o cardumen.

Día 14: Como si la riqueza marina no fuese
suficiente ¿Pueden creer que además, la isla incluye su propio bosque nuboso y
al menos 140 especies endémicas. Subimos al cerro Iglesias, el más alto, desde
donde se observa buena parte de la isla y el océano. Regresé de la caminata tan
impresionado que decidí realizar también un mural sobre esta maravilla.
Día 18: Misión Tiburón, una ONG dedicada a la conservación
marina, arribó a la isla para realizar estudios marcando tiburones. Colaboro
con ellos. La experiencia resultó ser un agotador shock de adrenalina. Luego
nos ‘sacrificamos’ buceando varios sitios increíbles para recabar información.

Dia 23: Escribo mientras regresamos de un
patrullaje marítimo a bordo de la Coco’s Patrol. Vengo sentado encima de una montaña de hilo
de pesca (11 millas para ser exacto) y muchas boyas de plástico. Un recipiente
a mi lado contiene 210 anzuelos. Es material decomisado, hallado dentro de las
aguas del parque, que recogimos a mano con los funcionarios y guardacostas,
luego de 6 horas de ardua tarea bajo el sol. El saldo de la “pesca” fueron 4
gigantescos atunes, dos aún vivos y liberados, al igual que una tortuga verde.
Días antes habían sido tiburones y una red con varios delfines.

Frustración es la palabra que
me azota. La
burla de un sistema judicial que no sanciona a los infractores. Leyes de mero
papel. Sé que la verdad es compleja y aunque las culpas se reparten de manera
desigual, nos alcanzan a todos. El acoso a los límites del parque se debe a que
ya los recursos marinos en general están prácticamente agotados y como
desalmados piratas, estamos robando las últimas riquezas del mar.
Así y todo, la Isla nos recibe este
día con su verde torrente y un arcoíris cruzando el cielo con sus siete colores
arrojándose en picada al mar.
Día 28: Los murales están prácticamente
finalizados. La pintura imaginada un mes atrás es ahora real: una isla en medio
del océano cubierta de frondosa vegetación, nubes que se deshilan en cataratas,
caen al mar azul turquesa repleto de vida, desde lo alto de fantásticos
acantilados. Las cuevas a nivel del mar, donde las historias de tesoros
perdidos se burlan de la avaricia del hombre. En estos días pude sentir los
latidos de la isla sincronizados al ritmo de las mareas. Me doy cuenta que
escribo refiriéndome a ella como a un ser vivo y recuerdo las palabras de
Geiner.
‘La isla te cambia…’

Vea estos videos (Time-Lapse) de la creación de dos murales.
Mural dedicado al tiburón ballena...