
Según dicen los
mitos, Richard Hook nació en la bodega de un galeón durante una feroz tormenta
en altamar, a comienzos del siglo XVII.
Un viejo escrito relata que “a
segundos de nacer, quedó muy en claro que el niño era un pirata innato. Al percatarse de la tormenta el bebe
salió de la bodega y con el cordón umbilical aún unido a el, se trepo ágilmente
al mástil. Luego tomó su propio cordón e hizo con el un perfecto nudo marinero
para asegurar la soga de una vela que estaba caída”
Así partía la reputación del más
osado navegante que se haya conocido…
Con el paso de los años, las hazañas
del joven capitán Hook se multiplicaron y extendieron por los 7 mares, hasta
que un día, luego de una dura batalla contra unos piratas del caribe, nadie más supo de él.
El asalto y posterior hundimiento de
su preciado Perla Negra, lo había dejado devastado…
Pero el gran Capitán Hook, lograría
recuperarse. Luego de varios años oculto en Playas del Coco, decidió que ya era
tiempo de volver al mar.
“Pero si Hook volvería al
océano, también debería volver el Perla Negra”, se dijo.
No le importó que el su barco llevara
más de un siglo hundido. La decisión estaba tomada.
Lo reconstruiría.

Hoy, luego de una larga odisea
constructiva, el Perla Negra esta por fin de vuelta, esta vez en las aguas del
pacífico costarricense.
Pero había algo distinto... El Perla
Negra estaba igual, sin embargo el Capitán Hook había cambiado.
Aunque todavía conservaba esa famosa
sonrisa de pirata, su espíritu corsario ya se había ido.
Tantos años en Costa Rica, lo habían
transformado en el primer pirata puravida del que se tenga conocimiento.

Hook ya no quería más penas ni
conflictos.
¡El quería mucha diversión y esa iba
a ser su nueva misión!
Hoy, su navío solo dispara los cañones
para contarle al mundo que la fiesta en el Perla Negra está que arde.
Hoy, el Capitán Hook es un pirata
alegre y hospitalario, decidido a hacer del Perla Negra, el barco más divertido
de los 7 mares…
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