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O...'La historia de un conflicto absurdo'
Por: Andrés Benavente
Durante el 2008 y el 2009, el país fue testigo de
una inusual contienda en la costa norte de Guanacaste.
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Todo comenzó con una solicitud de mejoría del abastecimiento de agua por
parte de las crecientes comunidades de Playas del Coco y Playa Ocotal. Dado que el Instituto Costarricense de
Acueductos y Alcantarillados (AyA) no disponía de recursos para mejorar la
capacidad de la vieja red de pozos y tuberías, 48 inversionistas extranjeros y nacionales se organizaron para
financiar un acueducto nuevo, en lo que sería la primera aplicación del
artículo 38 de la Ley Costarricense de Planificación Urbana, que permite a
instituciones estatales, acceder a financiamiento privado para obras de interés
público, estableciendo mecanismos para que las empresas recuperen
posteriormente su aporte.
Dado que el manto
acuífero ubicado debajo del vecino pueblo de Sardinal es mucho mayor y con
mejor capacidad de recarga que las insuficientes napas costeras, AyA decidió que llevaría el agua desde
ese gran manto acuífero hacia los tanques de distribución en la costa.
Hasta aquí, nada inusual
pues es lo mismo que AyA hace para
satisfacer la necesidad de agua en muchos pueblos del país. Si no hay agua bajo
una ciudad, AyA está obligado a
llevarla desde la fuente más cercana. |
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Entre el equipo
técnico-jurídico de esta institución y los asesores de quienes pondrían el
dinero, se dio forma a un proyecto diseñado para cubrir las necesidades de agua
por los próximos 25 años. Es decir, se diseñó una solución pensando en la
demanda a largo plazo para no tener que hacer otro acueducto nuevo en 7 o 10
años más. Esa lógica exponencial se aplicaría en cualquier otra área que venga
creciendo a un ritmo sostenido, pero aquí la visión a futuro generó desconfianza…

Sin embargo, el verdadero
origen de problema fue otro.
En el proceso de
desarrollo de este innovador proyecto, AyA cometió un gran error, uno que hoy al ver en lo que acabó, parece
una omisión muy torpe, casi infantil.
El jerarca máximo de la
institución en ese momento (Un
nombre que todos quieren olvidar), consideró que no había por qué informar ni involucrar a nadie y a
excepción de unas pocas y muy selectivas reuniones, el proyecto tomó su forma
en casi total secreto.
En resumen, no se informó
ni involucró a las comunidades.
Esta fue la llama que más
tarde encendería el conflicto.

En defensa de AyA, es
justo decir que por ley, ninguna comunidad es dueña del agua bajo sus pies y
que AyA por ley, tiene el derecho de disponer de ella sin pedirle permiso a
nadie o siquiera informar a las comunidades sobre como distribuirá esas aguas.
Pero …no habría estado de
más informar ¿cierto? Al ver el
desastre que se vino, es fácil ver que no habría estado de más un mayor diálogo
e interacción con la comunidad.
Lamentablemente, en la
medida que fue apareciendo algo más de información, las dudas aumentaron pues en la
redacción del proyecto había varios vacíos que se podían prestar para futuras
controversias.
Esos puntos poco
claros, fueron los que las Asociaciones de Desarrollo del área pidieron desde
un comienzo revisar y modificar, aunque tuvo que correr demasiada agua bajo el puente
antes de que sus demandas fueran escuchadas.
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Por su parte, los
ciudadanos de Sardinal quedaron boquiabiertos cuando se enteraron del plan casi
por sorpresa, ni más ni menos que el mismo día que este iniciaba la
construcción del tramo final. Cuando los vecinos descubrieron máquinas
trabajando y grandes tubos que salían desde Sardinal rumbo a la costa, la gente
se alborotó.
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Y un conflicto que no
debió suceder… sucedió.
El hermetismo previo de
AyA, sumado al financiamiento no
gubernamental de la obra, generó muchas suspicacias entre los sardinaleños,
quienes tras no recibir respuestas claras de AyA, salieron a protestar.
Sardinal se organizó y
entabló una dura oposición que incluso llegó a tener episodios violentos como
agresiones a técnicos de AyA y quema de maquinaria, logrando finalmente frenar
las obras mediante diversos recursos de amparo.
Ante la falta de
información, desde un comienzo, los rumores mandaron:
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¡El acueducto es solo
para los ricos! ¡Los gringos
se llevan nuestra agua! ¡Aquí hay
gato encerrado! ¡ En Sardinal no
va a haber agua para la agricultura! ¡El coqueño que se haga una casa, tendrá que comprarle el agua a los
desarrolladores!
Estas eran algunas de
las consignas que reinaban,
reforzadas irresponsablemente por publicaciones sensasionalistas que vieron en
este conflicto la oportunidad de ensalzar nacionalismos, lucha de clases y el
temor de la gente sobre el futuro, ingredientes que siempre venden muchos periódicos.
También fue clave la
aparición de dirigentes de izquierda caídos desde otras áreas que ayudaron a
organizar a la oposición, la cobertura de medios, el mensaje y las acciones
judiciales.
Con una amplia cobertura
mediática, Sardinal saltó de pronto a la palestra nacional y se hizo una
especie de emblema de conflicto de “ricos” contra “pobres”, de nacionalescontra extranjeros, de inversionistas contra proletarios.
De pronto pueblos
tradicionalmente hermanos, se vieron involucrados en un entuerto que pocos
entendían. Históricamente, Playas
del Coco, Ocotal y Sardinal son comunidades amigas e interdependientes. Parte
importante de la economía del Cantón de Carrillo, proviene de la actividad
turística e inmobiliaria de sus costas, que genera impuestos y abundantes
puestos de trabajo no solo para Sardinaleños sino también para la gente de
Artola, Libertad o San Blas, entre otras comunidades aledañas. En tanto, sin
esta fuerza laboral, la bullente industria turística costera estaría en
aprietos.
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Hoy el proyecto del
acueducto sigue detenido en medio de una maraña judicial y política.
Por
mientras, la expectativa costera de tener el agua necesaria para seguir
creciendo, lleva 3 años de retraso
y los efectos ya son notorios, no solo en el Coco y Ocotal, sino también en
Sardinal.
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No es solo que en la
costa el agua potable ya casi no alcanza. No es solo porque en algunos barrios
haya que conformarse con un pequeño y esporádico flujo.
La situación actual va
mucho más allá del agua y ha tenido graves efectos económicos y sociales en la
zona.
Hoy en El Coco y Ocotal,
todos los proyectos de construcción están
detenidos porque la
Municipalidad de Carrillo tuvo que revocar los
permisos, ya que AyA no
está dando nuevas conexiones de agua.
Sin construcción y sin
nueva inversión, la economía local se ha ido al suelo.
La retirada de capitales
extranjeros no solo ha afectado a la industria inmobiliaria, sino doblemente a
muchas pequeñas empresas y comercios, los que ya estaban apenas tratando de
sobrevivir a la crisis económica internacional y que terminaron de “ahogarse”
gracias a la crisis local generada por caída en la actividad económica. La perdida de puestos de trabajo se da
en casi todos los rubros y donde antes había 10 empleados, ahora se ve a lo más
a 3 o 4.
No solo son coqueños los
que han quedado sin trabajo, sino también muchos habitantes de Sardinal, San
Blas, Libertad o Artola.
La lentitud en la
solución final, tiene frenada la economía local.
Hoy la solución hoy está
en manos del poder judicial quien al parecer está a la espera de una señal
política para liberar el proyecto.
Mientras tanto, Playas
del Coco cuenta con agua suficiente para vivir pero por confusas razones, se le
ha negado el agua para crecer.

Durante 18 meses se ha
hecho un nuevo estudio técnico, con una comisión de monitoreo integrada por
todas las partes, incluidas las Asociaciones de Desarrollo. Esta comisión
estableció que el manto acuífero es inmenso y que se recarga muy bien. En el
fondo, se probó sin lugar a dudas, que el agua alcanzará para todos por muchas
décadas más.
En base a las demandas
ciudadanas y a los resultados obtenidos, el proyecto fue modificado, las cuotas
ajustadas y se modificó también la redacción del fideicomiso en base a los apuntes
hechos por los abogados de las Asociaciones de Desarrollo de Sardinal, Playas
del Coco y San Blas. En base a estas modificaciones, estas agrupaciones de
vecinos retiraron los recursos de amparo, reemplazándolos por un apoyo total al
proyecto y una declaración de su plena conformidad con los términos en que
funcionará.
Todas las dudas sobre el
proyecto, fueron aclaradas. Todos los mitos derribados. Todas las suspicacias,
se desvanecieron.
Entonces que está faltando ahora para que llegue el agua al Coco?
Repasemos los hechos:
-Existe un LEY NACIONAL
para estimular este tipo de soluciones de infraestructura y se ha cumplido con creces todos sus requisitos.
-En el manto acuífero,
hay agua suficiente para varias décadas.
-El pueblo de Sardinal ya
obtuvo una red sanitaria totalmete nueva, pagada por los mismos inversionistas.
-Todas las obras pasan a
ser propiedad de AyA.
-Las obras que faltan son
menos del 20%.
-Están los recursos
necesarios.
-La mayoría de los
opositores iniciales en las comunidades, ahora apoyan el proyecto y retiraron
los recursos de amparo.
-Ya quedó 100% claro que
los ciudadanos no pagarán al fideicomiso por una paja de agua para su nueva
casa. Solo lo harán los desarrolladores de nuevos proyectos comerciales como
condominios u hoteles que se construyan en los años venideros. Las nuevas
residencias familiares, solicitarán su conexión directo a AyA pagando la tarifa
regular que paga toda conexión residencial en el resto del país.
-Existe un DERECHO
UNIVERSAL sobre el acceso al agua y a la costa del Cantón de Carrillo, ese
derecho se le ha estado negando.
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Entonces, repetimos la
pregunta…
Que falta?
En realidad nada. Eso es lo que más molesta a la gente
del área.
Tanto la Municipalidad de
Carrillo, como AyA están listos.
Solo falta que el
proyecto se libere de la maraña político-judicial en que absurdamente cayó. |
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Como país interesado en
atraer inversión extranjera, el espectáculo que se está dando no es nada
atractivo.
¿Se habrán percatado en
San José y en la Casa Presidencial de la pésima imagen que este show proyecta?
¿Que una situación como esta es malísima para la imagen de un país que quiere
atraer inversiones?
Si usted conoce a Doña
Laura, por favor llévele esta revista, mándele el enlace a nuestra web o la
revista virtual, súbale esta historia en su Facebook, twittesela o pásesela de
cualquier otra forma que se le ocurra.
A estas alturas es justo
que ella sepa como en este rincón de Costa Rica, hay una nube negra que amenaza
con empapar la hospitalaria imagen del país.
Mientras que su gobierno,
Procomer, Canatur o el ICT
trabajan en atraer nueva inversión al país, sobre el Cantón de Carrillo hay una
mano negra que absurdamente está borrando estos esfuerzos y que mientras más
tiempo pase, más negra se volverá la cosa.

Ya no es solo un asunto
de aguas.
Ahora esta situación ya
se transformó en un tema que potencialmente puede afectar la confianza de todas
las futuras inversiones en todo el país.
Se requiere una solución ya!
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